Trilogía, de Truman Capote y Eleanor y Frank Perry.
Mandé a Kipling a freir espárragos (en gran parte gracias al consejo de mi abuela Nilda) y me fui a la biblioteca. Volví cargadito de cosas que me interrumpen las horas de videojuegos.
Sólo en las primeras cuatro páginas, "Trilogy" ya estaba jugando al tenis con mi cabeza.
Explicar de qué se trata es largo y aburrido. Van y se buscan la película y después si tienen ganas el libro, o al revés, como hice yo. Para muestra, un botón -ton -ton (desde que le canto la canción del botón ton ton a matilda todos los días no puedo decir botón ton ton sin repetir las últimas dos sílabas)
La nuestra es una cultura basada en el exceso, en la sobreproducción; el
resultado es una pérdida constante de la claridad de nuestra
experiencia sensorial. Todas las condiciones de la vida moderna -su
plenitud material, su completa densidad- se unen para atontar nuestras
facultades sensoriales. Lo que importa ahora es recuperar nuestros
sentidos. Tenemos que aprender a ver más. a escuchar más, a sentir más.
En una cultura cuya clásico
dilema es la hipertrofia del intelecto a expensas de la energía y la
capacidad sensual, la interpretación es la venganza del intelecto sobre
el arte. Incluso más: la interpretación es la venganza del intelecto
sobre el mundo
Esto lo dijo Susan Sontag.
Si los "medios masivos" de comunicación sirven al final sólo para debilitar o corromper los niveles de cultura verbal o pictórica hasta ahora conseguidos, no será porque haya algo inherentemente malo en ellos. Será porque fallamos en el intento de dominarlos como nuevos lenguajes, a tiempo para asimilarlos a nuestra herencia cultural en su conjunto.
Eso lo dijo Marshal McLuhan.
Pido perdón por la horrible traducción.
Finalmente, en la página 30 (la última que leí hasta ahora!), el director de la película cuenta cómo el director de arte le envió una lista con MIL QUINIENTOS objetos para colocar en la casa rural que utilizarían para reconstruir el sur norteamericano de los años 30. El tipo había crecido precisamente en una casa como esa. El director lo llamó: "Diseño de arte del método". A mí me encanta imaginarme a este hombre (un señor grandote de barba imponente, dice el director), sentándose a una mesa, con la barba apoyada en la mano, mirando por la ventana, recordando milímetro a milímetro la casa de su infancia, y anotando en un papel cada obejto, cada detalle que le viniera a la memoria. ¡Qué trabajo tan hermoso! Me pregunto cuales objetos anotaría yo en mi lista.
Este señor (iba a escribir "muchacho", pero me acordé que en mi perfil de youtube pone "30" junto a "edad") que escribe este blog desde hace como seis años, acaba de terminar su primera novela. Es una novela para jóvenes y jóvenas de alrededor de 13 años. Si yo fuese un empleado de librería que buscase dónde acomodarla, la acomodaría en la sección "Fantasía", aunque no creo que le quepa tan exactamente esa categoría, como suele pasar con todas las cosas y las categorías que las categorizan. Por supuesto ahora está en proceso de correcionamiento y arreglación, pero eso no quita que ya haya algunas cositas que puedo ir mostrando para hacer una idea a la gente que le interese de qué pueden llegar a encontrarse.
Se trata de los blogs que los protagonistas de la historia llevan adelante. Ellos son Sofia Montesco (la hermana del que cuenta la novela), su mejor amiga Leila Torres, y el novio de Leila, Nicanor Alonso. Los blogs los empezaron mucho antes de que sucedieran las cosas que suceden en la novela, así que no hay ningun tipo de mención a los hechos que allí acontecen. Si no tuviera vergüenza diría que son algo asi como una suerte de "precuela". La idea es que, llegado el caso se publique la historia, los blogs se actualizarían con regularidad para dar más información o simplemente jugar con las dos realidades. Si se fijan, los chicos se divierten comentándose cosas entre ellos y tal. Todos pueden comentar, pero sería divertido si, al hacerlo, respetasen la realidad de la historia, es decir, nada de mensajes a Nicolás, porque ni Sofía ni Nicanor ni Leila van a entender de lo que están hablando.
Bueno, eso, un pequeño experimento del siglo XXI.
Las páginas son:
la de Sofía, http://asienpatitas.blogspot.com
la de Nica, http://nicanorenlacueva.blogspot.com
la de Leila, http://leilaenlamontania.blogspot.com
No tengo nada nuevo para decir, pero estoy atrapado en la página 314 del segundo tomo de las obras completas de Kipling (no leí el primero). Como soy un obsesivo no puedo ni considerar la idea de leer la primera novela y dejar el resto sin leer, pero después de dos meses no he podida terminar ni la primera (en realidad relatos cortos, El Libro de las Tierras Virgenes, de donde salió El Libro de la Selva). Es excelente, genial.. pero estoy desesperado por salir a por un libro diferente... ¿tal vez algo con dibujitos? ¿Algo que no me diga a cada vuelta de página... una menos... quedan 1245...? ¿Alguien me ayuda a salir de este embrollo?
Soy un pedazo de carne a punto de morir, cómo le va.
El hecho de que Matilda sea la única persona en este universo que no tiene opción más que tenerme en su vida, me hizo enfrentarme a la necesidad de empezar terapia por primera vez en serio.
En nuestro primer encuentro, el terapeuta, un hombre inteligente y serio, de hablar pausado, me dijo que las cosas de la vida no son como son, sino como nosotros las interpretamos. Me contó la historia de los dos niños en el mar que son sacudidos por una ola gigante. Uno de ellos corre hacia su madre, llorando, decidido a no entrar nunca más al agua, mientras que el otro piensa: ¿cuándo viene la próxima? "El problema ahí" le dije al terapeuta "es la madre del niño que salió corriendo a llorar. Esa mujer está fallando en algo." El terapeuta me sonrió y dijo: "La ola no tuvo nada que ver." pero yo ya me había perdido un poco y creo que no entendí al final demasiado el sentido de la historia.
Por otro lado, ayer a la noche sentí por primera vez que era un pedazo de carne a punto de morir, que es en lineas generales lo que somos todos. Fue así: me di cuenta de que detrás de mis ojos, en medio de mis orejas, no hay un mundo de recuerdos y sensaciones, ni un misterioro universo oscuro ni nada por el estilo, sino un cerebro. ¿Les pasó alguna vez? ¿Alguan vez tomaron conciencia de que eso que creemos ser nosotros, detrás de los ojos, es una pedazo de carne pegajosiento metido adentro de una bola de hueso? ¿Alguan vez SINTIERON el cerebro que tienen en sus cabezas?
Aburridísima perorata. Estudienla para mañana hasta el párrafo 45.
Creo que es el tercer capítulo de la primera temporada.
Alf está mirando un programa en la tele. Llama para opinar.
Presentador: Hola, Alf... no oíamos de usted desde hace como... un día. ¿Tiene algo para decir?
Alf: Sí, quiero hablar sobre la solución al problema de las armas nucleares.
Presentador: Muy bien, adelante.
Alf: ¡Desháganse de ellas! ¡Son peligrosas!
Así me sentí al volver de la cura que hicimos Matilda, Astrid y yo en una isla del norte de Alemania. Con ganas de llamar a un programa de televisión (en lo posible conducido por Dios), y decir: "Tengo la solución al problema de la gente mala y mediocre en el mundo. ¡Cambien a los padres de los niños! ¡Los que hay son horribles!"
Ni uno de ellos parecía darse cuenta de que tenía la inmensa fortuna de pasar cada segundo de su presente junto a un genio, a un milagro de la creación, una persona con la mágica capacidad de verlo todo por primera vez, de sorprenderse no sólo por éste lado de la realidad, sino también por el otro, el del dobles, el de las grietas de las que hablaba el ciego. Y no, no estoy hablando de que no se daban cuenta de que podían pasar sus días junto a mí. Estoy hablando de sus hijos. De los niños.
Lo noté por primera vez trabajando en la feria del libro en Buenos Aires. Me tocaba, como corresponde, la sección de literatura infantil de la editorial Sudamericana. Tienen algunas cosas muy hermosas, por cierto. Astrid estaba embarazada de cuatro meses, así que yo prestaba mucha atención no sólo a los niños, sino a sus padres y madres, o pamas, como dice Matilda. No había uno sólo, y con esto quiero decir, de verdad, sin excepción, no había un solo pama que no sellase cada comentario de su hijo con una expresión -dirigida al adulto/yo- que quería decir: "Ay, estos pibes, qué pavadas dicen" o "Quién los aguanta", que es algo así como torciendo la boca para un lado con una sonrisa superada y levantando las cejas, incluso tal vez negando ligeramente con la cabeza. Era una expresión simpática, claro. Dulce, si quieren. Pero después de un tiempo empezó a cansarme. ¿Por qué no tomar en serio las pavadas que dicen los chicos? ¡Son sus padres! Si no se las toman en serio ustedes, ¿quién lo hará? ¿Cómo harán para explicarle en el futuro que esas pavadas que dice no son pavadas, sino, por definición, genialidades? ¿Cómo harán para lograr que no deje de decirlas nunca?
¿O acaso es eso lo que quieren?
Después de cuatro dias en el infierno de la paternidad, de ver a niños increíblemente dulces ser maltratados verbalmente por sus padres, de ver a señores y señoras sentados en sillones frente a televisiones siempre-siempre OH siempre encendidas, procurando que sus niños pasen el mayor tiempo posible enchufados a ellas, para que no hablen, no se muevan, no digan, porque al primer movimiento, a la primera vocal, cae la represión, la crítica, la queja, a mí, que los padres de la Matilda ficticia de Roald Dahl me parecían uno de los puntos débiles de esa irregular novela (y sin embargo una de mis favoritas del universo), empecé a entender que Dahl sabía mucho más de lo que yo pensaba acerca del mundo real. Por eso sus historias están siempre plagadas de niños horribles y padres aún peores. Porque el mundo mismo está plagado de ellos. Y es que entonces ¿cómo esperar que haya bondad y justicia? ¿De dónde vamos a sacar las almas que hacen falta para la paz mundial? Todos al nacer son dioses. Son los adultos -víctimas de los abusos de sus propios padres- los que derrocan a esos dioses transformándolos en semi-dioses, héroes, soldados rasos y finalmente en barro, en esclavos del consumo y la mediocridad. ¿Y quién tiene la culpa? Nadie. Todos. Es igual. La solución es tan abstracta que no sirve de nada buscarla. O tal vez no, tal vez sea una cuestión de educación. ¿Pero qué quiere decir eso? Mientras mi trabajo como padre se sofistica, dejando de ser una máquina de cambiar pañales, y transformándome en un sacerdote, una columna, un payaso, un corazón y un negociador, voy entendiendo cada vez mejor que la educación de los niños está en casi todas partes, pésimamente entendida. Matilda aprende, es decir, adquiere de forma real un conocimiento que puede volver a aplicar más adelante sin ayuda de nadie, cuando se divierte. Es inútil tratar de condicionar sus reflejos. Ella debe entender. Y a su edad, y durante varios años en el futuro, la única forma que tiene de acercarse a la realidad es a través del juego. Ir en contra del juego del niño es ir en contra de su esencia. Es amordazar su voz más importante. Su comunicación con el mundo.
Lo único que la escuela sabe hacer.
Alf, cómo le va, tanto tiempo. ¿Algo para decir hoy?
Sí, tengo la solución al problema de la educación, la deserción escolar, y los exámenes de ingreso a la universidad que parecen escritos por personas con problemas mentales. En realidad, si lo sumamos a mi respuesta del día de ayer con respecto a la mediocridad general de la gente, creo que arreglamos el mundo en dos días.
Son cosas que recupero a través de los ojos de Matilda. Durante el juego, los objetos se cargan de una energia única, una magia que los transforman en poderosos avatares de otro mundo, algo así como metáforas tangibles de un lugar al que sólo tenemos acceso pocos años. La lata de galletas Saltines no parece, ni toma el lugar de, sino que es la nave madre de una flota extraterrestre, así como la enorme cuchara de madera que Matilda usa para servir el azúcar invisible, es tal vez la cuchara de metal con la que papá se endulza el café, o en el mejor de los casos, una cuchara indescriptible, inimaginable para mi cabeza abollada por la realidad y la rutina. Entonces el juego termina. El polvo mágico se asienta con lentitud sobre los muebles, sobre los libros. La luz que antes lo cegaba todo se transforma en un brillo tenue, como de vela. El ruido del corazón bombeando en los oídos, (esa música de aquel otro mundo), se calla, y el aire se llena de alientos y palabras susurradas, de crujidos sobre el piso de madera y puertas que se cierran cuidadosamente. Y los objetos, cansados, se dejan acomodar por los adultos en sus lugares sin símbolos. Matilda entreabre los ojos mientras bebe su mamadera, y observa: los objetos vuelven a ser ellos, se dejan posar y mueren. Y la esperan.
Hace un año y dos meses, hice este video de Matilda:
hoy recibí este comentario de un/a completo/a desconocido/a:
A Dios gracias que hace 9 meses me tope con tu video...que misterioso
es este universo que me dio mil señales y termine comprendiendo todo
por una melodia y el sonido de una sonrisa de niña...hoy esta gris en
Bs As pero estoy abrazando a mi niña y el perfume de su pelo, la
tibieza de sus manitos y el cascabel de su vocecita llenan de luz cada
rincon de mi corazon...exitos en la vida nataniel...
Creo que mi
doctrina puede explicarse en unas simples bases:
1 - Todo ser humano vivirá un mínimo de 300 anios y a partir de ahí lo que el
cuerpo aguante.
2 - Durante esos 300 anios, todo ser humano puede elegir cuando envejecer o
cuando dejar de hacerlo a su gusto. Por ejemplo: Si alguien se siente bien con
sus 45 anios, puede durar 150 anios de su vida con esa edad, y despues darle
para adelante. Esta cualidad se le acaba cuando cumple los 300.
3 - No se puede volver atrás, si decidiste llegar a los 80 anios de viejo y no
te gusta, te jodés.
4 - El suicido es válido y no está penado por religión o ley alguna, lo mismo,
claro está, para la eutanasia.
5 - Para los alarmistas que temen no encontrar lugar para sentarse en el
colectivo nunca mas, sepan que el problema no es la superpoblación de gente
como nos dicen por la tele hace anios, si no la desproporción de la repartija. Ergo
habrá que poner algunos puntos sobre las íes.
6 - Pero no preocuparse, porque los 300 anios nos permitirán por fin
concentrarnos en aquello que verdaderamente nos interesa, estudiar a fondo de
una vez por todas un tema, y si no nos gusta tanto, elegir otro, o bien
profundizar y pensar este que nos gusta, por la simple razón de que ya no
tendremos que apurarnos para ser una cosa antes de que se nos venga la noche.
7 -Piensen una cosa: una persona llega a la plenitud de su experiencia, y
principalmente al conocimiento del mundo que lo rodea, cuando llega a los 70,
80 o 90 anios. ¿Que hace
entonces con esos aprendizajes que le permitirian cambiar el mundo? Se muere. ¡Pero nunca mas! Nunca mas
señores! 300 añios optativos
para todos, y la posibilidad de manipular nuestro envejecimiento como mas nos
plazca! Se acabo que manejen
nuestra vida como quieran. La naturaleza es sabia, pero, qué viva, tuvo tiempo.
Si me permiten voy a ser inaguantablemente cursi esta mañana.
Vi "Drag me to hell", de Sam Raimi, aunque decir que la vi es mucho decir, la verdad es que la "fui adelantando" con el control remoto, porque me cansé de que el guionista escribiese la película con cinco minutos de retraso. Todos y cada uno de los clichés están ahí, en el orden predeterminado y sin una pizca de intento de reinvención. Quiero decir, una cosa es tomar un viejo género y hacerle un homenaje moderno, para hacer eso bien hace falta imaginación, inventiva e ironía. Esta película es un moco de lugares comunes planos como sentido del humor alemán. La chica es como Kristen Dunst pasada por agua. Los dos actores principales eran perfectamente intercambiables con cualquier otro objeto que tuviera dos ojitos dibujados en la punta. El personaje que tiene el rol de la sabiduría es igual a Erwin, el cubano con el que a veces me junto a tomar algo, y eso no es nada bueno. Y encima de todo, la vi inmediatamente después de haber visto
El gudizio universale, de Vittorio de Sica. Un elenco de esos de-una-vez-en-la-historia: Vittorio de Sica, Vittorio Gassman, Fernandel, Anouk Aimee, Jack Palance, Ernest Borgnine, Silvana Mangano y un Alberto Sordi a quien no conocía y que me dejó, en algunas escenas, sin habla. La historia es muy sencilla: un día como cualquier otro, Dios empieza a anunciar desde temprano a la mañana que "A las seis de la tarde comenzará el juicio final". Lo que sigue son delirantes viñetas de comedia a la italiana, tal vez ocho o nueve historias paralelas, una más maravillosa que la otra. Vittorio Gassman quiere entender por qué el hijo de Silvana Mangano le tiró un tomate desde el balcón, Jack Palance no sabe qué hacer para que su novia no saque los trapitos al sol, Anouk Aimee le mete los cuernos a su marido, Ernest Borgnine no puede sacarse de encima a Fernandel después de robarle la billetera y Alberto Sordi compra niños para enviarlos a una vida mejor en Estados Unidos. ¿Será esto neo-surrealismo? El final es un gran baile en colores con un gag final tontísimo pero con el detalle maravilloso de dos adolescentes enamorados. Leí en wikipedia que fue un fracaso de público y crítica en su momento. Yo me reí un montón y me la pasé bomba la hora y media que duró. Ustedes me dirán.
Y también volví a ver "Chasing Amy", de Kevin Smith. Me gustó tanto como la primera vez, sólo que esta vez la entendí. El personaje de Joey Laurel Adams sigue siendo la chica de mis sueños, y lo más gracioso es, yo conocí a una chica que era igual, hace más de trece años.
Y también le dije algo así:
(Alyssa compra un cuadro horrible en un restaurante para que Holden recuerde el momento que tuvieron juntos. Holden detiene el auto a un costado de la calle. Es de noche y, por supuesto, llueve a cántaros. Entonces Holden tiene un momento monólogo.)
Te amo. Y no es una forma amistosa, aunque somos geniales amigos. Y no en una forma de afecto mal colocado, de ojitos de perro mojado, aunque seguro es como vos lo llamarías. Yo te amo. Muy, muy simple, muy verdadero. Sos el epítome de todo lo que siempre busqué en otro ser humano. Y yo sé que pensás que sólo soy tu amigo, que cruzar esa línea es lo más lejano a una opción que nunca vas a considerar. Pero tenía que decírtelo. Yo ya no puedo más con esto. No puedo más estar al lado tuyo sin abrazarte. No puedo mirarte más a los ojos sin sentir esas emociones de las que se hablan en las novelas basura. No puedo hablarte sin querer expresar el amor que tengo por todo lo que sos. Y yo sé que esto probablemente enrarezca nuestra amistad, pero tenía que decírtelo, porque nunca antes me había sentido así, y no me importa. Me gusta lo que soy por lo que siento. Y si sacarlo a la luz quiere decir que no podemos vernos más, me duele. Pero, Dios, no podía dejar pasar ni un sólo día más sin sacarlo, más allá de las consecuencias, que a juzgar por la expresión de tu rostro serán las de un inevitable final. Y, sabés, lo voy a aceptar. Pero yo sé que hay una parte de vos que está dudando un momento, y si hay un momento de duda, eso quiere decir que vos sentís algo también. Y todo lo que te pido, por favor, es que no lo descartes, que lo reflexiones por diez segundos. (pausa) Alyssa, no hay otra alma en este puto planeta que me haya hecho sentir la mitad de persona que soy cuando estoy con vos, y quiero arriesgar esta amistad por la oportunidad de llevarlo al siguiente nivel. Porque algo hay, entre vos y yo. No lo podés negar. Incluso aunque... aunque no volvamos a hablar después de esta noche, por favor sabé que he cambiado para siempre por lo que sos, y lo que significás para mi. Cosas que, aunque aprecio el regalo, no necesito que me las recuerden un cuadro de pajaritos comprado en un restaurante.
Sólo que mi chica se fue y se fue y nunca volvió corriendo bajo la lluvia.