La Dolce Vita es una de mis tres películas favoritas de la
historia del cine. Marcello y Anita se reencuentran en "Intervista", 26
años después, viendose por primera vez desde que se transformaran en
historia, en leyenda y en ícono. La impresionante melancolía del
reencuentro, que nunca es quejoso, nunca es tanguero, que permite que
Anita lo mande a la mierda a "Marcellino", pero que no logra evitar la
lágrima por todo lo que fue y ya no es. La mayoría de los que conozco
ahora, incluido yo, somos Anita y Marcello en la fontana di Trevi. Pero
pestañamos, miramos pasar un pájaro, y somos Marcello y Anita en el
reencuentro, y después de estornudar, somos Marcello hoy. Y ya.