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Saturday, January 21, 2012
Bronceado a rayos catódicos - Parte I
Yo pasé buena parte de mi infancia sentado frente al televisor. Esto es algo que hasta ahora había recordado con una sonrisa, pero la experiencia de ser padre de una nena a la que le encanta como a mí ver dibujos animados, me hace cuestionar el papel de las personas encargadas de darme otras cosas para hacer además de ver la tele. Lo cierto es que hasta los nueve años no tuve un límite de tiempo diario, y muchas veces las tardes que pasaba sólo frente al televisor se estiraban hasta alcanzar las tres o cuatro horas. 

Pero como el pasado es igual de inamovible que el futuro, la tarea que nos toca es sacar de lo vivido lo mejor, y aprender a estar ogullosos de lo que llevamos guardado en la mochila, herramientas y memorabilia que nos llevaron a ser lo que somos hoy.

En otras palabras, es hora de una lista de series de televisión que marcaron mi ochentera niñez.



AUNQUE USTED NO LO CREA - Fascinante encuentro con lo extraño, lo fantástico, lo inesperado, que vivía de lunes a viernes a las doce del mediodía por Canal 9 (cuando, a la hora del almuerzo en Buenos Aires, hacía la pausa para la comida de la escuela en mi casa). Presentada por Jack Palance, a quien todavía hoy le he visto muy pocas películas, pero al que le tengo un cariño inmenso. A él y al que fuera que le doblara la voy en México, que era un genio. .



LA DIMENSIÓN DESCONOCIDA - Definitivamente en mi Top Tres de series que me dejaban con la boca abierta, una antología de cuentos fantásticos en formato televisivo, que volví a ver hace un año y volvió a encantarme. La palma se la lleva la mítica historia de la familia que no puede salir de su casa, encuentra un símbolo extraño en cada uno de sus muebles, siente un calor cada vez más agobiente y descubre una masa gelatinosa y Carpenteriana dentro de una habitación. No es sino tras quince minutos de tortura psicológica que descubrimos que se trataba de la casa de muñecas de una nena, introducida en el horno a modo de broma por su hermano (!!). ¿La masa gelatinosa? ¡Un caramelo derretido! GENIOS. .



MANIMAL - Como en queda claro por su larguísima introducción, esta serie era imposiblemente aburrida, pero yo me la tragaba entera -al igual que, me imagino, el 80% de su público- sólo por los cuarenta segundos en los que "el chico lindo" (como lo llamaba mi abuela) respiraba pesadamente y se transformaba en uno de los tres animales. Después ibamos al colegio e intentábamos imitar el efecto de las manos. El chiste de la época: ¿Cuál es el colmo de Manimal? Que alguien se tire un pedo y el empiece: ssss fuuuu sss fuuu (imitando la respiración). .



21 JUMP STREET (Comando Especial) - De las primeras cosas que vi que no eran necesariamente "para chicos", y que me sorprendieron por la profundidad de su historia. No volví a ver nunca ningún capítulo, así que no sé cuánto de eso es sólo influencia de la infancia y cuánto es real. Si sé que el auto que da un salto y gira al mismo tiempo que la canción grita "Jump!" es uno de los mejores momentos televisivos jamás. .



MACGYVER - El puto Rey. Época de oro, 1990: De lunes a viernes, a las 18, capítulo repetido. Los martes, a las 21, capítulo estreno. (¡Sí! ¡Los martes DOS CAPÍTULOS EN UN DÍA! ¡Gracias, Canal 13!)



LA FAMILIA INGALLS - Yo fui un niño que tuvo que mantener durante al menos dos años su catolicismo en vergonzoso secreto, y Michael Landon era sin duda, el líder de esa pequeña secta con cantidad de miembros: uno y las voces en mi cabeza. El día en que los Carapintadas tomaron La Tablada con masitas secas, yo recé al cielo por que todo se arreglara antes de las 16:30, horario de la Familia Ingalls. No fue así, y los noticieros me dejaron esa tarde sin Laura. Probablemente ese día dejé de santiguarme frente a las Iglesias.



EL INSPECTOR GADGET (o Truquini, cuando había mala suerte) - Era escuchar el primer Tun Turun Turun y ponerme a saltar como un desquisiado sobre la cama, poseído por la pura grandiosidad de la mejor canción de dibujito animado jamás escrita.



TRANSFORMERS - Otra mítica canción, otro ruidito a imitar en los juegos, otro dibujo que evolucionó más allá de mi capacidad de comprender las historias (¡Se muere el personaje más importante, por el amor de Grog!) El juego también era hablar desde la parte de atrás de un ventilador para imitar a Megatron



JEM - Aunque cosas como Frutillitas (fresitas) o Mi Pequeño Pony estaban lejos de mi pansexualidad, lo cierto es que había un par de series que yo miraba con mucho gusto a pesar de estar claramente targeteadas a un público de "nenas". Jem era una de ellas. No me acuerdo muy bien de qué se trataba, pero sí recuerdo que me gustaban sus canciones, y más exactamente, la parte en la que en la intro aparecen las Misfits y hacen sus cuatro segundos de heavy pop que yo cantaba asi: "Wi Ra Ri Misfits - We Ra Ri - Wi Ra Ri Misfits"



CONDE PÁTULA - Esta era una serie extraña, incluso de chiquito me daba cuenta de que estaba viendo algo diferente, con más libertad y frescura que la mayoría de los otros sub-productos creador para vender juguetes (que de todos modos estaban casi todos muy fuera del alcance de mi familia)



MASK - Lo que me lleva directamente a esta serie, un ejemplo recontra-obvio de lo que acabo de decir, y sin embargo una de mis series favoritas. Probablemente ayudata el hecho de que la veía ya en Argentina, un país donde los juguetes llegaban en versiones "Industria nacional" (es decir, acequibles), y en donde además yo disfrutaba de una relativamente numerosa familia de abuelos divorciados, lo cual multiplicaba por tres mis regalos. Sí, de niño yo era el Donald Trump de los juguetes.



Y me despido por hoy con los repugnantes y adorables Cariñositos, que me llevaron a  una situación con un kiosquero y mi abuelo Ricardo que puede resumirse en una frase dicha por el primero: "¿No querés mejor esta revista de los "Gobots", que es para nenes?" (Post Data: ¡Dije que no!)


Posted at 21.1.12 by nataniel

 

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