Esto, amiguetes, es un boceto que Orson Welles realizó para una película de Batman que estuvo a punto de filmar en 1946.
Como el Acertijo tenía confirmado a James Cagney.
Como el Joker, a Basil Rathbone (el más famoso Sherlock).
Como Dos Caras, George Raft.
Y como Catwoman, amigos, como Catwoman le había dado el sí Marlene Dietrich.
Su propuesta era "una experiencia cinemática, un caleidoscopio de heroísmo y pesadillas e imaginería nunca antes vista, excepto en el subconsciente de Goya o incluso el mismo Hawksmoore. Un psico-drama combinado con la excitación que acelera el corazón en los seriales del sábado por la mañana, con un giro de respetabilidad, y una dirección kinética completamente nueva distinta a nada que se haya intentado realizar en el cine americano"
Y esto, cuando el personaje Batman tenía apenas 7 años de vida.
Al final, los estudios querían que Batman fuera Gregory Peck (que hasta... ¡llegó a probarse el traje!) y Orson quería ser Batman y se enojó tanto porque no lo dejaron que abandonó el proyecto.
Como dice Mark Millar en su columna, ¿se imaginan si se hubiera dado esa respetabilidad al género desde una etapa tan temprana? ¿Habríamos tenido esas épocas de infantilismo imbécil de los 60? ¿Y si la película les hubiera dado el empujón que recién en los años 80 tuvieron, con Watchmen, pero siendo ya demasiado tarde para borrar de la memoria cultural a los Superamigos? ¿Qué tal una peli de Superman hecha por Frank Capra? ¿Jean Renoir haciendo el Capitán America, en una historia compleja, provocativa, polémica?
Ahora tenemos que conformarnos con las pavadas pochocleras que salen como hongos todos los veranos. A ver si en algún momento alguien se le ocurre seguir los pasos de Orson.
Pero si no lo han hecho hasta ahroa en todas las cosas que sí hizo, ¿por qué habrían de empezar a hacerlo en lo que no hizo?
Ahí estaban todo ellos, los que dijeron que "El laberinto del fauno" era la película más importante de los últimos tiempos, los que todavía tienen a Matrix y la trilogía del Señor de los anillos como tal vez las mejores películas de la historia del cine. Todos se reunieron alrededor de una tele, pusieron la película, y después de 2 horas y 5 minutos se miraron a los ojos y empezaron a escribir en sus procesadores de texto: "No entendí". El resultado, un 9% en la escala de los tomates podridos. Ni siquiera el ubicuo Robert Ebert tuvo algo lindo para decir.
Pero a mí youth without youth me pareció un peliculón. Todo el tiempo sentí que estaba leyendo -ni siquiera viendo- un cuento de Honorio Bustos Domecq. Como si ambos dos amiguetes de los años 20 se hubieran juntado a escribir una película, y les hubiera salido esta historia enreverada, onírica, pretenciosa y fantástica. No se me ocurre mejor halago.
Cuando se murió Marlon Brando, lo primero que pensé fue: "Bue, ahí se fue el último de los grandes". Pero enseguida me di cuenta que ese mismo comentario lo había hecho alguien una vez en la escuela de cine tras la muerte de Marcelo Mastroianni, y ya entonces me había parecido medio tonto. Está bien que el status de leyenda viviente tal vez sí haya desaparecido con la muerte de Brando -aunque ahí andan todavía Lauren Bacall o Gena Rowlands o Eli Wallace-, pero ese status puede reaparecer en el futuro sobre la memoria del trabajo de varios de los actores y actrices que todavía se están armando un nombre hoy en día. Así que me dieron ganas de hacer una lista de actores de esos que a mí me resultan muchas veces razón suficiente para ver una película, gente con un ticket reservado para el podio de las leyendas del futuro. (Al lado pongo la película en la que más me impresionaron, no siempre películas que me hayan gustado en sí, pero donde la actuación en todo caso sobresalía)
TIM ROTH (precisamente de Youth without youth)
CATE BLANCHET (I'm not there)
DANIEL DAY LEWIS (There will be blood)
NAOMI WATTS (21 gramms)
CHRISTIAN BALE (The new world)
Y luego algunos actorcetes que prometen o que por ninguna razón o todas me gustan:
KIERAN CULKIN (Igby goes down)
ROBERT DOWNEY Jr. (The singing detective)
CLAIRE DANES (Igby goes down)
KAT DENNINGS (The 40 year old virgin)
J.K. SIMMONS (Juno)
¿Me olvido de alguien? ¿Se les ocurre alguien más?
Como no sabemos cuando vamos a morir, solemos pensar en la vida como una fuente inextinguible. Y sin embargo todo sucede solo un cierto número de veces, y número bastante pequeño en realidad. ¿Cuántas veces más recordarás una cierta tarde de tu infancia, una tarde que forma parte de tu ser tan profundamente que no puedes imaginarte tu vida sin ella? ¿Tal vez cuatro, cinco veces más? Tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás asomarse a la luna llena? Tal vez veinte. Y sin embargo todo parece ilimtado...
En Alemania todo el mundo tiene que hacer un curso oficial para hacer cualquier cosa. Los plomeros, lo carpinteros, los deshollinadores, las niñeras/os, las cajeras/os de supermercado... y los panaderos y panaderas.
Hoy tuve el siguiente diálogo con una típica señora panadera alemana, que además se ve, había tomado el curso de integración y multiculturalidad con Frau Loh.
NICO: Deme dos pancitos de queso por favor.
PANADERA (Mirándome la barba): Perooo... mire que tienen jamón, ¿eh?
NICO: .... está bien.
PANADERA: (Casi escandalizada) ¿Seguro?
NICO: ...sí...
Empujando el cochecito con Matilda me alejaba pensando: "¿Se habrá pensado que soy vegetariano?" Cuatro metros más tarde me cayó la ficha islámica y me empecé a reír.
Otro dialoguito callejero:
Nico va caminando por la calle empujando, como siempre, el cochecito de Matilda. Un automóvil se detiene junto a él, subiendo sus dos ruedas laterales a la vereda.
SEÑOR CON ACENTO EXTRANJERO: Hola, me estaba preguntando... tal vez vos podrías saber... ¿dónde puedo conseguir algo de fumar?
NICO: (Profundamente desconcertado) ¡No tengo ni idea! ¡No fumo!
SEÑOR CON ACENTO EXTRANJERO: ¡Ah! ¡Perdón! (pausa) Con esos pelos pensé que sabrías...
Acelera y se aleja.
Drug Dealers del mundo, cortaros el pelo... ¡sus rulos los delatan!
Sólo para compartir con ustedes la salibación que me aquejó cuando leí que el director de la película Watchmen, adaptación del comic del mismo nombre, realizará una versión animada para DVD del comic dentro del comic que el niño lee junto al kiosco de revistas durante 11 de los 12 números que dura la serie, aquella historia del hombre que para escapar de la isla donde naufragó, se construye una balsa que flota sobre los cadáveres de sus compañeros de viaje. El DVD saldrá a la venta cinco semanas después de que la película se estrene. Mis miedos ante la fidelidad de esta adaptación se disipan en un poquitinporciento.
- Los Passage Kino tienen mucho menos que perder que Cineding...- dijo él. - Si Cineding tiene más que perder...- empecé a decir yo. - Passage puede permitirse uno o dos días de "pérdida", es un tema de prestigio, no de dinero... - Pero si Cineding tiene más que perder...- intenté de nuevo. - En cambio Cineding, como es mucho más pequeño, no puede darse demasiado lujos... - Sí, pero si Cineding tiene más que... - No te puede regalar tantas cosas, ¿sabes? - Eso no me gusta- dije de pronto, me puse de pie y me fui del bar. Salí a la calle, me subí a mi bicicleta y eché a andar. Cruzando la primera calle me di cuenta de lo que acababa de pasar. Me había dado la crisis de los 30. Toda la vida he sido interrumpido, de jovencito, sobre todo. Entre mis propios compañeros de colegio o escuela era menospreciado, ninguneado, burlado y sobre todo ignorado. Como cada una de las veces me dolía, decidí alrededor de los 18 años que debía cambiar; o bien buscaba la forma de no ser más ignorado, o bien dejaba de importarme. De alguna forma llegué a un sano equilibrio que me permitió, tampoco con demasiado éxito, mantener una vida social relativamente normal, exceptuando esos momentos en que me agarra la "sociopatía", como me lo llama Martín, y no puedo mirar a nadie a los ojos ni hablar más, y me tengo que largar como lo hice esa noche que me dio la crisis de los 30. Siempre dije que esa crisis no me iba a dar, porque ya la había vivido a los 18. Es una respuesta tonta copiada en realidad de la que le dije a mi papá cuando cumplió los 50. No sé muy bien cuán cierto sea, pero a veces tengo la impresión de que mi papá nació con la crisis de los 50 ya superada. Tanto a los 30, a los 35, a los 42, a los 47 y a los 51, vos lo veías a él ir por la vida y no podías no pensar: "Ahí va uno que superó su crisis de los 50 sin problemas". Yo no puedo menos que soñar con parecerme a las cosas buenas de mi padre -así como mis pesadillas se parecen a sus cosas malas- y me hice la ilusión de haber heredado también ese superpoder. Pero no fue así. Mi escapada del bar montado en esa bicicleta prestada con una silla de bebé demasiado grande para Matilda atrás lo demostró. El orgullo herido esa noche no era el del presente, el del hombre-padre de 29 años que vive en Alemania, sino el del niño o jovencito de 15, que al tocar por primera y única vez la pelota de voley en el partido jugado en el patio de su escuela, le es cantado por todos el feliz cumpleaños. Y sufrir una humillación con 14 años de retraso es señal de que algo no está del todo bien acomodado ahí dentro. Buena parte de la culpa de esta crisis la tiene Jesús. Les presento a Jesús: 27 años. Médico. Ejerce desde hace ya bastante tiempo -¿3 años?- En ese tiempo, a pesar de lo que él dice, le salvó la vida o ayudó a que le salvaran la vida a numerosas personas. En felicísima pareja con una bellísima mujer a la que adora y respeta y le es incuestionablemente fiel. Guitarrista y pianista, nada hay en el mundo que disfrute más que sentarse con su hermana -cantante y percusionista- y su padre -bajista- a hacer arreglos musicales para los temas que interpretan con su banda, de la que él es el "director musical" por falta de un título mejor. Noble como un árbol, Jesús tiene el entrenamiento de su trabajo en las Urgencias de un hospital para saber mantener la calma ante las situaciones delicadas. Como amigo es ejemplar, nunca, jamás podría fallarte. Domina ese delicado equilibrio entre el poner a los demás por encima de sus propias necesidades, sin llegar al extremo de descuidarse a sí mismo -pero porque descuidarse a sí mismo es también una forma de egoísmo. Por si fuera poco, juega al Pro Evolution soccer mucho mejor que yo, y conoce miles de detalles sobre planteo de estrategia que yo ni sabía que existían, y sabe hacer paredes entre dos jugadores que yo ni siquiera sé cuándo deben hacerse. Es imposible no sentirse el moco de un bicho bolita escondido debajo de un piedra junto a un curriculum semejante. (Al menos disfruto pensando en lo mal que la debe estar pasando él leyendo esto ahora mismo. ¡Lo siento, Jesús!) Mi vida va y viene entre pañales, biberones, llantos, sentarme frente al ordenador haciendo nada -hace meses que no puedo escribir una palabra- y Astrid, que siempre exige un poco más de mí. Que es lo que en realidad yo tendría que haber hecho todo este tiempo, pero no podía darme cuenta. De eso se trató el viaje a Madrid. De eso quería hablar en realidad. Verlo a Jesús fue inspirador. No tiene que ver con las facilidades que uno u otro hayan tenido para estar donde están -algo por el estilo me dijo Astrid el otro día. A él nadie le regaló nada, todo lo que ha construido lo ha hecho en base a dos premisas: esfuerzo -dar de sí mismo lo máximo posible, y seriedad -haga lo que haga, tomarlo a conciencia, concentrarse en eso, en otras palabras, hacerlo bien. No es para nada diferente de la filosofía que creo tiene mi abuelo acerca de las cosas, y ya todos saben que mi abuelo es sino la favorita, al menos una del top 3 de personas favoritas del mundo. Esas dos bases son las que tengo que aprender, me son indispensables. Sobre el aprendizaje de esta necesidad se trató en verdad nuestro viaje a Madrid.
Qué cómodos son los blogs. Uno no tiene que hablar con nadie sobre lo que le pasa, pero lo suelta y lo cuenta al mundo entero. De esta forma el pecho se ve un poco liberado, y no se corre el riesgo de escuchar respuestas u opiniones que pongan en peligro la propia autocompasión.
Iba a ponerme a escribir sobre películas que vi y no me gustaron tanto, pero ayer a la noche vi una que me gustó un montón y no me gustó al mismo tiempo.
Se llama "Be kind, rewind" que vendría ser algo así como "Sea amable, rebobine". Es el nombre de un viejo videoclub de Nueva Jersey que tiene sólo VHS y ningún DVD.
La película está dirigida por Michel Gondry, que es el mismo señor que dirigió el guión de Charly Kaufman en "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos" y su propio guión en "The science of sleep" y además hizo un montón de videoclips de Björk y de Foo Fighters y de quién sabe cuánta gente más. En general siempre su trabajo tiene la misma característica: una imaginación visual ilimitada, cientos de ilusiones ópticas pero jamás con manipulación por computadora o alta tecnología, Gondry es un artesano de la imagen. Y Be Kind rewind es la premisa del cine artesanal llevado al extremo.
La historia bla bla Jack Black queda magnético bla se borran todas las cintas y la solución que encuentran con su amigo es... volver a filmar todas las películas, en tiempo real, sin edición, sin efectos, nada. Los rayos laser de los Cazafantásmas son guirnaldas de colores atadas a un alambre, todas las cosas que vuelan cuelgan de un hilito y -mi favorito- para fingir una escena de noche ponen la vieja videofilmadora en "negativo", y para que no se vean los colores de sus caras también al revés, arman máscaras también en negativo con fotocopias de sus propias caras. El efecto es mejor que las elaboradas pesadillitas-de-salón de Inland Empire (para mi gusto). A Jack Black se le ocurre decir que las películas re-hechas por ellos son películas "Ensuecadas". "Pero... Suecia es un país, no un verbo" le dice el cliente sorprendido. "Exacto... por eso son tan caras, poque vienen de... un país... caro y... lejano..."
Este es el trailer oficial de la peli:
Este es el trailer, pero "ensuecado" por el mismo director, Michel Gondry:
Esta es una versión de los Cazafantasmas, ensuecada por Gondry, Black y Mos:
Por supuesto, un invento así es como el paraíso de Youtube. De las cinco pelis ensuecadas que aguanté ver, ésta es la que más me gustó:Lamentablemente, la película no tiene guión. Con lo increíblemente maravillosa que es la imaginación de Michel Gondry, es increíble que no se le haya ocurrido una buena historia para acompañar sus fantasías. Que a Danny Glover le quieran tirar abajo su edificio para construir un moderno condominio parece sacado de "Milagro en la calle 8", ¿la recuerdan? Ese trippy ochentero con simpáticos platos voladores de 30 centímetro de diámetro. Pero no parece un homenaje, sino simplemente una mala historia. Es una pena, porque con esta premisa, Be Kind Rewind podría haberse convertido en una de mis películas favoritas jamás.
Esto es para contarles una historia que comienza cuando
entré a una librería de viejos a buscar libros de teatro de la década
del 50 pensando en mi proyecto. Una vez que terminé
de buscar en las estanterías de teatro comenzé a mirar las estanterías
linderas porque eran libros en otros idiomas. Y cuando me meto en una librería de viejos
y encuentro estantes de libros en otro idioma me gusta ponerme a
mirarlos porque siempre imagino las historias que puede haber hasta ese
momento en que el libro llega a la estantería de una librería de viejos en una ciudad que está mas allá de todo lo imaginado por muchos.
El libro del que les voy a hablar me llamó la atención por un lomo
bien encuadernado en cuero rojo, pero rústico y sin ornamentos. Letras
doradas en relieve sorbe la tapa, donde al pie se destaca el nombre
"Rosario", así entre comillas. En este caso me sorpredí de entrada
porque al abrirlo por el medio había pentagramas, y hojeándolo había
cada vez mas pentagramas y, evidentemente, estaba ante un libro de
música. Al llegar a su primera página me encontré con el título: Sammlung von Volksgesängen für den Männerchor. Con la aclaración de que se trataba de un Lieberbuch für Schule, Haus und Verein La fecha: 1898. Y la ciudad de impresión: Leipzig. ¿Está de mas decir que pensé en ustedes?. Perdón entonces: pensé en ustedes.
Y también por eso me detuve un poco mas. Lo recorri con mas
cuidado hasta confirmar que era un libro con canciones alemanas a dos y
tres voces. En sus primeras páginas algún niño o niña había escrito Carlos Pillig.Y mas adentro Carl Pillig.
Entonces decidí que lo iba a comprar porque al viejo Britos seguro que
le interesaría. Y además esa letra de nene me gustaba como la
referencia de que acaso algún padre y su hijo habian estado atentos a
ese cancionero en donde la primera canción se remonta al 1500.
No fue fácil definir una traducción para el título. Las palabras
en alemán escritas en letra gótica eran difíciles de leer. En internet
costaba encontrar un diccionario que contemplara las mismas palabras
tal como estaban escritas. Y por comparación quedó claro que había
letras que ya no se usaban en el alemán actual. Una vez y otra vez los
intentos fracasaban hasta que finalmente hubo una alternativa de
traducción probable: recopilación de canciones populares para coro de
voces masculinas. Esto relacionando la traducción literal de volksgesängen como "rescatado popular" que, por analogía induce a "folklore" teniendo en cuenta que se refiere a canciones.
La búsqueda del título en internet dió un sólo resultado, en
serio, uno solo: una librería virtual vendía en cuarenta dólares el
libro que yo había comprado en menos de siete. El mismo, pero no sé que
parte del mundo.
Y entonces se me ocurrió buscar a Carl Pillig, y posiblemente lo haya encontrado.
Y también a la autora de las letras que dificultosamente, y con
pluma, escribió el nombre de su padre en las primeras páginas del
cancionero.
Es mas que probable que la historia sea la siguiente:
Carl Pillig y Anna Happ salieron de Bochum después del fin de la
Gran Guerra. Y en 1918 arribaron a Brasil con su hija Ana Elisa Pillig
que ya tenía seis años. Desde allí Carl Pillig siguió hacia Argentina
caminando. Y mientras se acercaba a la Argentina fue haciendo bocetos
de los paisajes que lo rodeaban. Pudo venderlos a un precio suficiente
como para comprar los pasajes de su esposa e hija. Y ellas viajaron
a la tierra prometida para encontrarse con él. Posiblemente en alguno
de esos días del reencuentro, Ana practicó sus primeras letras en
castellano escribiendo el nombre de su padre Carl Pillig en el
cancionero popular que había viajado en medio del equipaje del pintor
alemán.
La historia siguió un curso bastante normal a partir de aquí. Ana
creció y en los primeros años de la década del 30 se casó con otro
alemán que había llegado a la Argentina en esos años. Juan Guillermo
Rudolph. Ingeniero e industrial que venía de haber salido de Alemania
hacia Grecia y finalmente Argentina. Tuvieron tres hijos: Carlos
Guillermo, Rosa María y Juan Alberto. El primero vive en San Juan y con
sus actuales setenta y pico es un importante ingeniero en esa
provincia. De Rosa María y Juan Alberto sólo he logrado saber que viven
en Buenos Aires.
Encontrarse con la imagen de Ana Pillig, junto a su esposo
Rudolph y con su tres hijos detrás, en una foto de 1947, me generó la
extraña sensación de haber viajado en el tiempo trayéndome el libro
desde la casa de esa señora a la que acababa de conocer desde su
infancia.
De alguna de las bibliotecas de esos tres niños que miran como
niños detrás de ella, por alguna razón atendible o no, alguien tomó el
libro en el cual Ana Pillig había escrito el nombre de su padre y no lo
regresó.
Hasta que yo lo encontré y estoy escribiéndote esta historia, que
no sé hasta donde es la verdadera; pero que tiene mas de posible que de
improbable.
Creo que no está mal que un cancionero popular alemán, traído a
principio de siglo XX, pase a ser parte de la biblioteca de un maestro
de música argentino que se dedicó a cantar y enseñar canciones
populares alemanas durante casi toda su vida
No encontré una explicación para el relieve "Rosario" al pié de la
tapa, salvo que haya sido la primera ciudad Argentina dodne Carl
Pilling se estableció una vez que se encontró con sus amores.
Lo que no sé es si avisarles a los hijos de Ana a dónde esta este
libro. Tengo miedo de generar tristes, o malos, recuerdos. Acaso ellos
hayan pensado que era preferible que el libro sea ubicado en un lugar
donde un profesor de música lo encontrara. O acaso haya sido el último
deseo de Ana. Si esto fuera así acaso sería bueno avisarles que se ha
cumplido.
Tengo desde hace un tiempo una corresponsal en la música moderna, y la verdad es que al menos una vez por día me manda un informe que me sorprende. Mi único contacto con las cosas nuevas que salen son los canales de música de la televisión, y eso me tenía más bien deprimido.
He aquí una pequeña muestra de algunas cosas que me han gustado de bastante a mucho: