Me animo y pongo una canción cantada por mí. Si no les gusta, no lo digan, que soy muy inseguro.
Se llama "Sólo el amor". Es de Silvio Rodríguez, un señor que cuando quiere, puede, y cuando no, ni modo.
Y en este caso puede.
La letra es hermosísima:
Debes amar la arcilla que va en tus manos Debes amar su arena hasta la locura Y si no, no la emprendas que será en vano Sólo el amor alumbra lo que perdura Sólo el amor convierte en milagro el barro
Debes amar el tiempo de los intentos Debes amar la hora que nunca brilla Y si no, no pretendas tocar los yertos Sólo el amor engendra la maravilla Sólo el amor consigue encender lo muerto
Y si esto no les da ganas de ver el video, acérquense a las últimas imágenes de Matilda Britos, la niña transoceánica, de casi 10 meses de edad.
Al final tenía un montón para decir sobre esta pavada.
Miguelín me pide que hable de The Dark Knight, la nueva de Batman.
A mi lo que me gustó de Batman Begins fue ese intento de hacer realista
al personaje. Batman no usa una capa porque queda linda y todos los
super-héroes la usan, sino porque la necesita para "planear" entre los
edificios, para asustar a los malotes y para parecerse más a un
murciélago y de esa forma exorcizar uno de sus dos traumas de la
infancia. En The Dark Knight, el intento de tomarselo en serio
continúa, pero a mi gusto, se lo terminan tomando demasiado en serio.
Ese intento de realismo, para mí, ya no se sostiene.
Christian Bale poniendo esa voz de haber comido una galleta de arroz
sin haber tenido tiempo de terminar de tragar me resultó pesado,
distrayente. El maestro Michael Caine tenía que aparecer mucho en
pantalla, para justificar su contratación y me imagino su sueldo, pero
como el papel de Alfred es el de ocasional figura paterna, al final
terminamos teniendo un papá Pitufo que cada quince minutos tenía algún
consejo de vida, que no siempre coincidía con el personaje, pero sí
ayudaba al guionista a avanzar la historia. Lo mismo para Gary Oldman
(que hay que su parecido con el Jim Gordon de "Año uno" es
impresionante), quien tiene dos escenas en las que tiene la oportunidad
de desarrollar su relación con su familia -importantísima para el
final- pero que resultan tan planas y apresuradas -hacía falta tiempo
para las proximas siete explosiones- que me parecieron ridículas. No
quiero arruinarle la peli a nadie que no la haya visto, pero esas dos
apariciones de la esposa, una haciendo "Oh, no!" y la otra haciendo
"Oh, qué bueno!" parecían un chiste. Por no hablar de los once segundos
enteritos que le dieron a Batman para lamentar su propia pérdida. Y no
me hagan empezar con lo la pérdida de Batman. Desde que Gail Simone
inventó su "Mujeres en refrigeradores", refiriéndose al destino de los
personajes femeninos por lo general en los comics de super-heroes
(victimas que sirven como impulso argumental a la "rabia interna" del
personaje masculino), ese truquito de guion esta totalmente
desvalorizado.
La historia principal intenta ser más compleja de lo que en realidad
es, y la construcción del personaje de Harvey Dent es muy buena, pero
su remate final -es decir, la razón por la que lo construyen- es tan
apresurada que resulta increíble, en especial su cambio de actitud tras
"la charla" con el Joker en el hospital.
El Joker, o el Guasón, pero no "el Poker" como lo llama Diego Sierra,
me dejó más o menos contento. Por un lado, Ledger saca las cosas del
personaje que más me gustan. A mí, la verdad, la versión de Jack
Nicholson no me gustaba. Los payasos me caen bien por regla general, y
lo más parecido del Joker a un payaso gracioso, lo menos que me gusta
el personaje. Eso es también así en los comics. Cuando el Joker es un
comediante de stand-ups que hace chistes malos, el personaje es
patético. Pero cuando el Joker es un loco inabarcable, un auténtico
"psicópata" al que es imposible entender, que se ríe de cosas que nadie
sabe qué son y esa locura lo libera de toda atadura moral, entonces ahí
el Joker me encanta. Son pocos los guionistas que lo supieron escribir
así, y en realidad no sé si el único que no le agarró la vuelta no ha
sido el escocés Grant Morrison. El Joker de Hedger es ese que a mí me
gusta, uno que a uno le daría mucho, mucho miedo cruzarse por la calle.
Pero... primero, su voz me hacía acordar tanto a la de Jack Lemmon que
al final me terminaba también distrayendo -en la escena de la
interrogación entre él y Batman me imaginaba a C.C.Baxter -el personaje
de Lemmon en El apartamento- discutiendo con un serrucho. Y luego, el
tick de mojarse los labios cada cinco segundos fue para mí demasiado.
La idea estaba buena, pero yo lo hubiera elegido para dos o tres
momento claves en la historia. Haciédolo tantas veces, yo me terminaba
imaginando cada vez a Ledger en su casa diciendo: "¡Ya se! Voy a
mojarme los labios con la lengua a cada rato!" Pueden sonar a quejas
menores, pero creo que el magnetismo del personaje del Joker en la peli
tienen más que ver con lo bien que estuvo escrito y lo genial que es en
sí el personaje, que con la actuación de Ledger.
Todo esto es lo que me pareció más o menos. Ahora voy a decir lo que realmente no me gustó: Lo insoportables que son los yanquis cuando se meten en temas de "el mal y el bien", qué está justificado hacer dependiendo de cuáles son tus fines y todas esas bananadas que, si las pusieran a práctica dentro de los límites de su nada pequeño país me importarían un pito, pero el problema es que salen a "filosofar" por el mundo desde hace décadas, tirando mafiosos desde terceros pisos para romperles las piernas, torturando presos en los interrogatorios y espiando a todo el mundo a través de sus celulares, igualito igualito que Batman, para vencer a los malos, a esas personas como Osama Bin Joker que, en palabras del mismo Alfred, "tan solo quieren ver el mundo arder" Y encima tienen el toupe de hacerse los que se plantean los vericuetos morales. "¿Está bien hacer esto que hago? ¿No sería mejor hacerlo... legalmente?" Respuesta de la película: No. Los malos son tan malos, que si querés hacer las cosas legalmente te desfiguran la cara y te transforman a vos en malos. La frase exacta es: "O mueres como un héroe o tarde o temprano te transformas en un villano". ¿Qué carajo quiere decir eso? Quiere decir que el único lenguaje que los malos de este mundo entienden, es el de los caballeros oscuros. Las cosas que sí me gustaron: No le vemos la cara a la hija de Jim
Gordon, Barbara Gordon, que los que sabemos sabemos quién es en los
comics, con lo cual nos mantuvo a los 100.000 freakies -de las 600
millones de personas que han visto la peli- pensando todo el tiempo:
"Que de vuelta la cara! que de vuelta la cara!"
Hablando de caras, la media-cara desfigurada de Dos Caras es
impresionante, por fin pudimos reaccionar frente a ella como viene
reaccionando todo el mundo en los comics al verla. Yo escuché en mi
cine: "Uhhh... agh.... eww..." cada vez que el pobre tipo
tenía un
primer plano.
Me gustó que Lucious Fox se enojara con Batman por ese (inentendible)
aparato que inventó para espiar a todos los habitantes de la ciudad.
Me gustó la sorpresa del preso grandote y con cara de malo más malo
jamás, que le dice al guardia: "Deme ese detonador, voy a hacer lo que
usted tendría que haber hecho hace diez minutos"
Y me gustó esta primera aparición, o introducción del Joker, en
especial la forma en la que se ríe. Una risa que da miedito en lugar de
la marca registrada de Cesar Romero en 1965 que llevamos leyendo y
escuchando más de 40 años:
Esto, amiguetes, es un boceto que Orson Welles realizó para una película de Batman que estuvo a punto de filmar en 1946.
Como el Acertijo tenía confirmado a James Cagney.
Como el Joker, a Basil Rathbone (el más famoso Sherlock).
Como Dos Caras, George Raft.
Y como Catwoman, amigos, como Catwoman le había dado el sí Marlene Dietrich.
Su propuesta era "una experiencia cinemática, un caleidoscopio de heroísmo y pesadillas e imaginería nunca antes vista, excepto en el subconsciente de Goya o incluso el mismo Hawksmoore. Un psico-drama combinado con la excitación que acelera el corazón en los seriales del sábado por la mañana, con un giro de respetabilidad, y una dirección kinética completamente nueva distinta a nada que se haya intentado realizar en el cine americano"
Y esto, cuando el personaje Batman tenía apenas 7 años de vida.
Al final, los estudios querían que Batman fuera Gregory Peck (que hasta... ¡llegó a probarse el traje!) y Orson quería ser Batman y se enojó tanto porque no lo dejaron que abandonó el proyecto.
Como dice Mark Millar en su columna, ¿se imaginan si se hubiera dado esa respetabilidad al género desde una etapa tan temprana? ¿Habríamos tenido esas épocas de infantilismo imbécil de los 60? ¿Y si la película les hubiera dado el empujón que recién en los años 80 tuvieron, con Watchmen, pero siendo ya demasiado tarde para borrar de la memoria cultural a los Superamigos? ¿Qué tal una peli de Superman hecha por Frank Capra? ¿Jean Renoir haciendo el Capitán America, en una historia compleja, provocativa, polémica?
Ahora tenemos que conformarnos con las pavadas pochocleras que salen como hongos todos los veranos. A ver si en algún momento alguien se le ocurre seguir los pasos de Orson.
Pero si no lo han hecho hasta ahroa en todas las cosas que sí hizo, ¿por qué habrían de empezar a hacerlo en lo que no hizo?
Ahí estaban todo ellos, los que dijeron que "El laberinto del fauno" era la película más importante de los últimos tiempos, los que todavía tienen a Matrix y la trilogía del Señor de los anillos como tal vez las mejores películas de la historia del cine. Todos se reunieron alrededor de una tele, pusieron la película, y después de 2 horas y 5 minutos se miraron a los ojos y empezaron a escribir en sus procesadores de texto: "No entendí". El resultado, un 9% en la escala de los tomates podridos. Ni siquiera el ubicuo Robert Ebert tuvo algo lindo para decir.
Pero a mí youth without youth me pareció un peliculón. Todo el tiempo sentí que estaba leyendo -ni siquiera viendo- un cuento de Honorio Bustos Domecq. Como si ambos dos amiguetes de los años 20 se hubieran juntado a escribir una película, y les hubiera salido esta historia enreverada, onírica, pretenciosa y fantástica. No se me ocurre mejor halago.
Cuando se murió Marlon Brando, lo primero que pensé fue: "Bue, ahí se fue el último de los grandes". Pero enseguida me di cuenta que ese mismo comentario lo había hecho alguien una vez en la escuela de cine tras la muerte de Marcelo Mastroianni, y ya entonces me había parecido medio tonto. Está bien que el status de leyenda viviente tal vez sí haya desaparecido con la muerte de Brando -aunque ahí andan todavía Lauren Bacall o Gena Rowlands o Eli Wallace-, pero ese status puede reaparecer en el futuro sobre la memoria del trabajo de varios de los actores y actrices que todavía se están armando un nombre hoy en día. Así que me dieron ganas de hacer una lista de actores de esos que a mí me resultan muchas veces razón suficiente para ver una película, gente con un ticket reservado para el podio de las leyendas del futuro. (Al lado pongo la película en la que más me impresionaron, no siempre películas que me hayan gustado en sí, pero donde la actuación en todo caso sobresalía)
TIM ROTH (precisamente de Youth without youth)
CATE BLANCHET (I'm not there)
DANIEL DAY LEWIS (There will be blood)
NAOMI WATTS (21 gramms)
CHRISTIAN BALE (The new world)
Y luego algunos actorcetes que prometen o que por ninguna razón o todas me gustan:
KIERAN CULKIN (Igby goes down)
ROBERT DOWNEY Jr. (The singing detective)
CLAIRE DANES (Igby goes down)
KAT DENNINGS (The 40 year old virgin)
J.K. SIMMONS (Juno)
¿Me olvido de alguien? ¿Se les ocurre alguien más?
Como no sabemos cuando vamos a morir, solemos pensar en la vida como una fuente inextinguible. Y sin embargo todo sucede solo un cierto número de veces, y número bastante pequeño en realidad. ¿Cuántas veces más recordarás una cierta tarde de tu infancia, una tarde que forma parte de tu ser tan profundamente que no puedes imaginarte tu vida sin ella? ¿Tal vez cuatro, cinco veces más? Tal vez ni siquiera eso. ¿Cuántas veces más verás asomarse a la luna llena? Tal vez veinte. Y sin embargo todo parece ilimtado...
En Alemania todo el mundo tiene que hacer un curso oficial para hacer cualquier cosa. Los plomeros, lo carpinteros, los deshollinadores, las niñeras/os, las cajeras/os de supermercado... y los panaderos y panaderas.
Hoy tuve el siguiente diálogo con una típica señora panadera alemana, que además se ve, había tomado el curso de integración y multiculturalidad con Frau Loh.
NICO: Deme dos pancitos de queso por favor.
PANADERA (Mirándome la barba): Perooo... mire que tienen jamón, ¿eh?
NICO: .... está bien.
PANADERA: (Casi escandalizada) ¿Seguro?
NICO: ...sí...
Empujando el cochecito con Matilda me alejaba pensando: "¿Se habrá pensado que soy vegetariano?" Cuatro metros más tarde me cayó la ficha islámica y me empecé a reír.
Otro dialoguito callejero:
Nico va caminando por la calle empujando, como siempre, el cochecito de Matilda. Un automóvil se detiene junto a él, subiendo sus dos ruedas laterales a la vereda.
SEÑOR CON ACENTO EXTRANJERO: Hola, me estaba preguntando... tal vez vos podrías saber... ¿dónde puedo conseguir algo de fumar?
NICO: (Profundamente desconcertado) ¡No tengo ni idea! ¡No fumo!
SEÑOR CON ACENTO EXTRANJERO: ¡Ah! ¡Perdón! (pausa) Con esos pelos pensé que sabrías...
Acelera y se aleja.
Drug Dealers del mundo, cortaros el pelo... ¡sus rulos los delatan!
Sólo para compartir con ustedes la salibación que me aquejó cuando leí que el director de la película Watchmen, adaptación del comic del mismo nombre, realizará una versión animada para DVD del comic dentro del comic que el niño lee junto al kiosco de revistas durante 11 de los 12 números que dura la serie, aquella historia del hombre que para escapar de la isla donde naufragó, se construye una balsa que flota sobre los cadáveres de sus compañeros de viaje. El DVD saldrá a la venta cinco semanas después de que la película se estrene. Mis miedos ante la fidelidad de esta adaptación se disipan en un poquitinporciento.
- Los Passage Kino tienen mucho menos que perder que Cineding...- dijo él. - Si Cineding tiene más que perder...- empecé a decir yo. - Passage puede permitirse uno o dos días de "pérdida", es un tema de prestigio, no de dinero... - Pero si Cineding tiene más que perder...- intenté de nuevo. - En cambio Cineding, como es mucho más pequeño, no puede darse demasiado lujos... - Sí, pero si Cineding tiene más que... - No te puede regalar tantas cosas, ¿sabes? - Eso no me gusta- dije de pronto, me puse de pie y me fui del bar. Salí a la calle, me subí a mi bicicleta y eché a andar. Cruzando la primera calle me di cuenta de lo que acababa de pasar. Me había dado la crisis de los 30. Toda la vida he sido interrumpido, de jovencito, sobre todo. Entre mis propios compañeros de colegio o escuela era menospreciado, ninguneado, burlado y sobre todo ignorado. Como cada una de las veces me dolía, decidí alrededor de los 18 años que debía cambiar; o bien buscaba la forma de no ser más ignorado, o bien dejaba de importarme. De alguna forma llegué a un sano equilibrio que me permitió, tampoco con demasiado éxito, mantener una vida social relativamente normal, exceptuando esos momentos en que me agarra la "sociopatía", como me lo llama Martín, y no puedo mirar a nadie a los ojos ni hablar más, y me tengo que largar como lo hice esa noche que me dio la crisis de los 30. Siempre dije que esa crisis no me iba a dar, porque ya la había vivido a los 18. Es una respuesta tonta copiada en realidad de la que le dije a mi papá cuando cumplió los 50. No sé muy bien cuán cierto sea, pero a veces tengo la impresión de que mi papá nació con la crisis de los 50 ya superada. Tanto a los 30, a los 35, a los 42, a los 47 y a los 51, vos lo veías a él ir por la vida y no podías no pensar: "Ahí va uno que superó su crisis de los 50 sin problemas". Yo no puedo menos que soñar con parecerme a las cosas buenas de mi padre -así como mis pesadillas se parecen a sus cosas malas- y me hice la ilusión de haber heredado también ese superpoder. Pero no fue así. Mi escapada del bar montado en esa bicicleta prestada con una silla de bebé demasiado grande para Matilda atrás lo demostró. El orgullo herido esa noche no era el del presente, el del hombre-padre de 29 años que vive en Alemania, sino el del niño o jovencito de 15, que al tocar por primera y única vez la pelota de voley en el partido jugado en el patio de su escuela, le es cantado por todos el feliz cumpleaños. Y sufrir una humillación con 14 años de retraso es señal de que algo no está del todo bien acomodado ahí dentro. Buena parte de la culpa de esta crisis la tiene Jesús. Les presento a Jesús: 27 años. Médico. Ejerce desde hace ya bastante tiempo -¿3 años?- En ese tiempo, a pesar de lo que él dice, le salvó la vida o ayudó a que le salvaran la vida a numerosas personas. En felicísima pareja con una bellísima mujer a la que adora y respeta y le es incuestionablemente fiel. Guitarrista y pianista, nada hay en el mundo que disfrute más que sentarse con su hermana -cantante y percusionista- y su padre -bajista- a hacer arreglos musicales para los temas que interpretan con su banda, de la que él es el "director musical" por falta de un título mejor. Noble como un árbol, Jesús tiene el entrenamiento de su trabajo en las Urgencias de un hospital para saber mantener la calma ante las situaciones delicadas. Como amigo es ejemplar, nunca, jamás podría fallarte. Domina ese delicado equilibrio entre el poner a los demás por encima de sus propias necesidades, sin llegar al extremo de descuidarse a sí mismo -pero porque descuidarse a sí mismo es también una forma de egoísmo. Por si fuera poco, juega al Pro Evolution soccer mucho mejor que yo, y conoce miles de detalles sobre planteo de estrategia que yo ni sabía que existían, y sabe hacer paredes entre dos jugadores que yo ni siquiera sé cuándo deben hacerse. Es imposible no sentirse el moco de un bicho bolita escondido debajo de un piedra junto a un curriculum semejante. (Al menos disfruto pensando en lo mal que la debe estar pasando él leyendo esto ahora mismo. ¡Lo siento, Jesús!) Mi vida va y viene entre pañales, biberones, llantos, sentarme frente al ordenador haciendo nada -hace meses que no puedo escribir una palabra- y Astrid, que siempre exige un poco más de mí. Que es lo que en realidad yo tendría que haber hecho todo este tiempo, pero no podía darme cuenta. De eso se trató el viaje a Madrid. De eso quería hablar en realidad. Verlo a Jesús fue inspirador. No tiene que ver con las facilidades que uno u otro hayan tenido para estar donde están -algo por el estilo me dijo Astrid el otro día. A él nadie le regaló nada, todo lo que ha construido lo ha hecho en base a dos premisas: esfuerzo -dar de sí mismo lo máximo posible, y seriedad -haga lo que haga, tomarlo a conciencia, concentrarse en eso, en otras palabras, hacerlo bien. No es para nada diferente de la filosofía que creo tiene mi abuelo acerca de las cosas, y ya todos saben que mi abuelo es sino la favorita, al menos una del top 3 de personas favoritas del mundo. Esas dos bases son las que tengo que aprender, me son indispensables. Sobre el aprendizaje de esta necesidad se trató en verdad nuestro viaje a Madrid.
Qué cómodos son los blogs. Uno no tiene que hablar con nadie sobre lo que le pasa, pero lo suelta y lo cuenta al mundo entero. De esta forma el pecho se ve un poco liberado, y no se corre el riesgo de escuchar respuestas u opiniones que pongan en peligro la propia autocompasión.
Iba a ponerme a escribir sobre películas que vi y no me gustaron tanto, pero ayer a la noche vi una que me gustó un montón y no me gustó al mismo tiempo.
Se llama "Be kind, rewind" que vendría ser algo así como "Sea amable, rebobine". Es el nombre de un viejo videoclub de Nueva Jersey que tiene sólo VHS y ningún DVD.
La película está dirigida por Michel Gondry, que es el mismo señor que dirigió el guión de Charly Kaufman en "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos" y su propio guión en "The science of sleep" y además hizo un montón de videoclips de Björk y de Foo Fighters y de quién sabe cuánta gente más. En general siempre su trabajo tiene la misma característica: una imaginación visual ilimitada, cientos de ilusiones ópticas pero jamás con manipulación por computadora o alta tecnología, Gondry es un artesano de la imagen. Y Be Kind rewind es la premisa del cine artesanal llevado al extremo.
La historia bla bla Jack Black queda magnético bla se borran todas las cintas y la solución que encuentran con su amigo es... volver a filmar todas las películas, en tiempo real, sin edición, sin efectos, nada. Los rayos laser de los Cazafantásmas son guirnaldas de colores atadas a un alambre, todas las cosas que vuelan cuelgan de un hilito y -mi favorito- para fingir una escena de noche ponen la vieja videofilmadora en "negativo", y para que no se vean los colores de sus caras también al revés, arman máscaras también en negativo con fotocopias de sus propias caras. El efecto es mejor que las elaboradas pesadillitas-de-salón de Inland Empire (para mi gusto). A Jack Black se le ocurre decir que las películas re-hechas por ellos son películas "Ensuecadas". "Pero... Suecia es un país, no un verbo" le dice el cliente sorprendido. "Exacto... por eso son tan caras, poque vienen de... un país... caro y... lejano..."
Este es el trailer oficial de la peli:
Este es el trailer, pero "ensuecado" por el mismo director, Michel Gondry:
Esta es una versión de los Cazafantasmas, ensuecada por Gondry, Black y Mos:
Por supuesto, un invento así es como el paraíso de Youtube. De las cinco pelis ensuecadas que aguanté ver, ésta es la que más me gustó:Lamentablemente, la película no tiene guión. Con lo increíblemente maravillosa que es la imaginación de Michel Gondry, es increíble que no se le haya ocurrido una buena historia para acompañar sus fantasías. Que a Danny Glover le quieran tirar abajo su edificio para construir un moderno condominio parece sacado de "Milagro en la calle 8", ¿la recuerdan? Ese trippy ochentero con simpáticos platos voladores de 30 centímetro de diámetro. Pero no parece un homenaje, sino simplemente una mala historia. Es una pena, porque con esta premisa, Be Kind Rewind podría haberse convertido en una de mis películas favoritas jamás.