Entry: Y sí, más Carolina. Más y más y más, siempre habrá más. Tuesday, June 28, 2011



Escrito en 1998:

"(tras un afiebrado recuento de los acontecimientos del fin de semana anterior) Y yo lo que puedo es colocar, linealmente, toda esta serie de acontecimientos y arriesgar al azar sentimental del lector. No apunto a nadie ni a nada, puedo generar reacciones que abarcan toda la gama existente, incluso la de ninguna reacción. Pero la poesía, creo, me parece, es una arma blanca, un arma de precisión. No. Es acomodar dos o tres palabras frías y conseguir que generen en el lector el mismo efecto que una llave. O sea, las muescas tienen que ser perfectas, el metal es vulgar, bruto, pero los relieves son únicos. Y un relieve único abre una sola puerta, y esta payasada cagosa que estoy escribiendo toda busca que yo pegue en el papel, me saque de la punta de los dedos, transmita desde algún lugar del pecho hacia todo el mundo un par de letras rabiosas: (aquí el nombre de la chica)."

"Ya no sé ni qué me pasa. Todo lo que tengo alrededor suena como ella. Abro la puerta y ahí está, en las bisagras, riéndose. Me acomodo en la silla y me enfrento al teclado: Describir su risa es el primer desafío al que me entrego este año. La suya es una risa en dos actos. El primero es el que surge de la sorpresa. Una especie de inevitable reacción de la garganta y el mundo de sonido casi gutural, muy grave y al mismo tiempo juguetón y picaresco. Según la gracia que le haya causado lo que sea que le causó gracia, ésta primera parte puede extenderse desde un diminuto segundo, como si alguien le estuviese achatando la frente y la pera. Los ojos se cierran casi por completo y ella toda es una sola maravilla blanca con bordes rosados.

Enseguida intenta recuperar el aliento, y entonces se crea una especie de aspiración ruidosa de tinte dulzón, nunca molesta, que puede llegar a durar algo así como la mitad de lo que dura la primera parte. Sus hombros se elevan, ella comienza a levitar, me arrastra, volamos juntos, si el chiste había sido muy bueno llegamos incluso a dar una vuelta en el aire, luego nos posamos suavemente y nos miramos a los ojos. Ya no somos los mismos.

Malena sabe hacer verticales. Tiene tanta fluidez para hacerlas que a veces me pregunto si en realidad no es esa su posición normal y la pobrecita tiene que ir la mayoría del tiempo con la cabeza hacia arriba, haciendo equilibrio.

Malena y yo vamos del hilo."

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