Entry: Soñar que se llora. Thursday, September 08, 2011



Hoy soñé con ella. Uno de esos sueños de despedida que tanto detesto. No les veo nada romántico ni catártico. Tuve uno con mi tía y tampoco me sirvió para nada. Se llora en la vigilia o no se llorar. Llorar en sueños es como comer en sueños, como ganarse la lotería en sueños. Sólo sirve para que al despertarte te des cuenta de que en realidad no lo hiciste.

Estábamos en una casa, en un salón, tal vez en la casa de León Suárez de mis abuelos, pero no sé. Era ella de cuando eramos chicos, tenía una vincha en el pelo, como solía tener muchas veces. Estábamos escuchando la canción de Zaz que parece escrita por ella y para ella, y cantada por ella y para ella. Le gustaba mucho.

Yo sabía que algo malo iba a pasarle, pero por alguna razón no se lo podía decir, como esas historias de viajes en el tiempo en las que sabés que no podés modificar el futuro porque sino el universo entereo colapsará. Yo la miraba y pensaba, sé cómo vas a terminar, sé lo que te va a pasar. Sé hasta los detalles más escabrosos, pero no puedo decirte nada.

Y entonces la abrazaba y me ponía a llorar desconsoladamente, lloraba como en esa poesía de Girondo donde todo llora con él. Era una diarrea de llanto, una represa rota de llanto.

Y me desperté y pensé en ella todo el día, y en lo que hablé con mi psicólogo semanas antes de que pasara, sobre subirme al caballo e ir a buscarla.

Subirme al caballo e ir a buscarla.

Las historietas y Hollywood nos tienen muy malcriados. Los cobardes no llegan a ser héroes.

Entonces vine y la escuché cantar. Tengo un disco entero que grabó con sus amigos, y nunca pude sentarme a escucharlo, por miedo. Pero hoy estuvo tan presente todo el día que pensé, ya no puede ser peor, y entonces la escuché.

Y estaba equivocado.

Todo llega, amigos, y no hay moraleja. Las dos grandes lecciones que exprimo después de treintaypoquitos años de dar vueltas con cara de mofeta por el mundo.

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